Este es el relato de una pequeña aventura que nos pasó en el viaje por África Austral hace unos años, podrá no parecer gran cosa, pero fue algo que me impresiono tanto que no olvidare nunca.

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Habíamos dejado Sudáfrica atrás, era nuestra segunda noche en Botsuana, no llevábamos guía solo nosotros cuatro con dos 4×4 bien equipados, después de unos 80 km. de pistas encharcadas de agua llegamos al Central Kalahari donde pensábamos acampar, llegamos tarde y ya encontramos  cerrada la entrada,  que podíamos hacer? Habíamos pasado vicisitudes para llegar y decidimos acampar cerca, unos bosquimanos nos informaron que a unos km hubo antes un camping,  y hasta allá nos dirigimos, era un pequeño y solitario camping abandonado donde había un letrero que podías acampar bajo tu propio riesgo, ya había oscurecido, así que nos quedamos  ya que estábamos a varias horas de la carretera y no es aconsejable conducir de noche. Yo me di un rodeo hasta las duchas, estaban completamente destruidas, Manu buscaba leña para hacer fuego, Ángela y Sebastián empezaron a montar las tiendas. De pronto Sebastián  nos llama, había visto un Leopardo a unos metros de nosotros, con la linterna en mano enseguida lo vi, Manu pensaba que estábamos de broma, nos quedamos paralizados el primer momento, que hacíamos?, era una sensación desconocida para nosotros el ver una fiera de estas dimensiones sin una reja entre nosotros y ella, mientras no dejábamos de enfocarlo con las linternas a Manu y a mí, inconscientes, se nos ocurrió ir a por las cámaras, con un pequeño flash que siempre llevo, tome algunas fotos.

El animal estaba desconcertado , rápidamente decidí que debíamos irnos del lugar ya que allí no podíamos ni comer ni dormir en toda la noche, los convencí, medio desmontamos las tiendas y nos metimos en el 4×4 ,al dar la vuelta fue cuando nos quedamos paralizados de verdad, allí estaban dos enormes leones a unos metros de nosotros, que se quedaron inmóviles al enfocarlos con los faros del coche, aun hoy cuando pienso que estaban a nuestras espaldas mientras nosotros fotografiábamos al leopardo me entra un escalofrió. Nuestra sorpresa fue tanta que ni pensamos en las cámaras, salimos de allí lo más rápido que nos dejaba la pista  llegando a una especie de explanada donde habían arrancado los arbustos, era un pequeño aeropuerto para avionetas, ya que cerca había un lodge, al entrar en el aeropuerto vimos decenas de ojos que brillaban en la oscuridad, una manada de hienas, de lo más peligroso que se puede encontrar uno en África,  la suerte fue que , en unos km. dimos con el pequeño lodge sin clientes ,nos pareció llegar al Hilton, despertamos a un nativo ,que estaba de guardián del lugar, le explicamos lo ocurrido y nos llevó a una pequeña barra de bar donde entre velas, antorchas y mosquitos apuramos casi todo el alcohol que había , el hombre nos preparó algo de comer y nos dejó acampar en el parking vallado.


Fue una noche para recordar, nunca habíamos vivido una situación semejante ninguno de los cuatro, nos sentimos en la auténtica y salvaje África, para nosotros fue toda una experiencia que nunca olvidaremos.

One thought on “Historias del Kalahari

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